22-08-2008

O'higgins el Análisis del partido con Melipilla

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Las expectativas eran de las más altas. Por eso, no extrañó que centenares de hinchas celestes repletaran la tribuna oriente del Roberto Bravo Santibáñez, incluso pagando, nuevamente el pasaje a Melipilla. Y es que el duelo, postergado desde el pasado viernes, cuando el temporal de viento y lluvia obligó a suspender el cotejo, era de vital trascendencia para “La Celeste”. Dicho de otra manera, a los pupilos de Sampaoli sólo les servía el triunfo; cualquier otro resultado los alejaría notablemente de la lucha por el Chile 3.Y aunque el objetivo de la escuadra rancagüina, es precisamente alcanzar un torneo internacional, al gramado del Roberto Bravo Santibáñez pareció que sólo entraron los sueños de campeonar. El fútbol y la claridad quedaron en La Gamboina.
DOMINIO VERSUS CONTUNDENCIA
El juego comenzó parejo, pero con O’Higgins controlando siempre las acciones del partido. Sin embargo, no siempre dominio del balón es superioridad. Y es que mientras O’Higgins tocaba y tiraba pelotazos (ambos hechos exclusivamente por Nicolás Diez), en cada contragolpe de los pocos que tenía, Melipilla siempre llegaba con peligro.En síntesis, se trataba de infructuoso control del balón, versus inusitada contundencia. La celeste llegó y llegó, sin opciones claras, pero llegó y sólo supo convertir al final de los 90 minutos, mientras que Melipilla inquietó en tres ocasiones a Tejas y convirtió dos. Casi perfecto.
LA FALTA DE VARIANTES
Si usted no fue a Melipilla le contamos como atacó O’Higgins. La rutina era la siguiente, ponga atención: Como Melipilla no cruzaba la mitad del terreno de juego, el balón siempre llegaba a los pies de unos de los centrales. Todos se escondían, menos Nicolás Diez, que iba a buscar. Recibía y devolvía. Volvía a recibir y tiraba un pelotazo a una de las dos bandas, para que Fuenzalida, Varas y Ramírez, tiraran una y otra vez “hoyazos” sin sentido alguno. Cuando García salía desde su escondite e iba a pedir el balón al capitán, que al parecer era el único que lo quería, en algo cambiaba la monótona jugada. Claro, por que el “10” arrastraba el balón. O por lo menos, lo intentaba. Hacía un par de trabadas paredes por el medio y cuando Varas o “Chapa” pasaban, el argentino volvía a girar. Cuando finalmente se decidía a tocar, los receptores estaban dos o tres metros adelantados. Así deben haber sido, por lo menos, seis o siete jugadas.
EL BAJO NIVEL DE HOMBRES CLAVES
A mediados del Apertura, Cristóbal González era un hombre con nivel de selección. Bueno, pero bueno para la pelotita. Corría, quitaba, trancaba, salía jugando, metía y hacía goles. Sin embargo, el duelo jugado por “Pachorra” en Melipilla, deben ser uno de los partidos más bajos que se le pueda recordar. Nunca dio con la marca de Iván Álvarez, que se hizo un picnic con González y compañía toda la noche. Su negra jornada la completó con un tonto foul, que le valió la segunda amarilla y la ausencia para el duelo del domingo ante Colo Colo. Otros de los que anduvieron muy mal, fueron Ramírez, Fuenzalida, Danessi, García, Martorell y Ailton da Silva, aunque todos cumplen funciones claves, ninguno de ellos es tan importante como “Pachorra”.
Por Ignacio Vera Elrancaguino.cl

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